madre


ir contigo por la vida
ya no hay penas,
a tu corazón prendida
ya no hay penas

cuando abrazas con dulzura,
cuando miras, cuando besas
ya no hay penas.

ya no hay penas porque tú eres
el aliento de la vida,
su misterio, su sonrisa;
porque tú eres el engendro de lo noble,
el dolor hecho caricia.

madre, madre, madrecita
ir contigo a la vera de este mundo
ya no hay penas…
(carmen rivero)

1 comentario:

Evan dijo...

Este verso me llega en el momento justo, hoy soy quien tiene que abrazar y sostener la tristeza de mi madre...

saludos